Monthly Archives: November 2009

29 de noviembre de 2009

Como si la inseguridad no fuera gravísima, se quiere coartar el derecho y la libertad ciudadana de adquirir y portar legalmente armas para la defensa personal, de la familia y del hogar. En nombre de una paz social que languidece y contra una violencia de la que somos víctimas, se quiere arrebatar uno de los medios eficaces que les quedan a las personas honradas, para ejercer el derecho de legítima defensa. Porque el Estado, declaradamente, no brinda ni un mínimo de seguridad.

Lo insostenible del criterio que subyace en la prohibición es obvio: también habría que prohibir cuchillos y machetes; con ellos se cometen similar número de crímenes, asaltos y ajuste de cuentas. Y lo mismo con los autos y motos, que acumulan la más elevada tasa de lesiones y muertes. Mientras que el ciudadano decente adquiere un arma cumpliendo los requisitos de ley, el delincuente no. ¿Por qué? Pues porque ir a una armería supone, de entrada, controles efectivos para la Policía sobre el comprador, como dar nombre, cédula, dirección, huellas digitales, fotos, exámenes psico-periciales, etc. En tanto que el delincuente huye de esto porque necesita armas no inscritas, ilegales, contrabandeadas, que pueden ser botadas y destruidas. Los sicarios lo han demostrado hasta la saciedad. Necesitan vitalmente el anonimato, el secreto y cero contacto policial.

No se trata de hacer justicia por la propia mano. En uno de los últimos asaltos, ataron a los clientes de un restaurante, entre ellos a una niña de once años. Fue a última hora que los asaltantes desistieron de violarla delante de sus padres. ¿No hacer nada? ¿Someterse a la vejación? ¿Es tal la impotencia ante la ola delincuencial, que se quiera recurrir a “soluciones” que van contra el ciudadano? Más que el narco, el trasiego ilegal de armas es el negocio más productivo del mundo. Y con unas Centro y Suramérica como las actuales, el problema es detener el tráfico ilegal de armas y jamás lanzar a miles de personas honorables, pero dignas y cautas –entre ellos cientos de campesinos que tienen un .22 o una escopeta–, a la ilegalidad y a burlar la ley. No hay que perseguir a la gente honrada sino a los delincuentes, que son los que andan con AK-47.

Que cada quien opte por la conducta que juzgue mejor. Pero hay que respetar a los miles de costarricenses a los que nada ni nadie les quitará su legítimo derecho a defenderse y a defender a los suyos. Por eso, ni es el momento de dividir a la ciudadanía sobre este tema, ni mucho menos garantizarles a los delincuentes que pueden atacar impunemente a una población indefensa. Los problemas, gravísimos, de seguridad, responden a razones estructurales, falta de políticas coherentes e ineptitud de los responsables de diseñarlas y ejecutarlas.

Publicado en La Nación de Costa Rica de 29 de noviembre de 2009.

22 de noviembre de 2009

Carreteras, puentes, barrios y hogares devienen mataderos. El desempleo aumenta, lanzando a miles a la pobreza extrema. El régimen electoral se cuestiona, ya no tanto por hechos pasados, sino por la persistente e impune arrogancia del Ejecutivo de meterse de contrabando en la campaña electoral. Algunos ministros y otros funcionarios mienten sin pudor. Ante un ministerio paralítico y mudo, se irrespeta el Código de Trabajo, no solo con covachas insalubres como las del Guanacaste, donde hasta falleció un inmigrante, sino con el no pago del salario mínimo (que según el Informe del Estado de la Nación , de respetarse bajaría la pobreza casi a la mitad). Frente a todo esto, se quiere centrar el debate electoral en un plagio en el programa del PAC, de un documento de la CCSS, como si esta fuera un apéndice del PLN y no una entidad del Estado.

Asombra que el escandalillo no sea por la gravedad de lo que sucede y por el rumbo por seguir, sino porque plagio, citas y originalidad son ahora, al parecer, la clave para el futuro. O sea, que mientras el paciente está en coma, sus médicos hacen bien en estudiar el color de sus corbatas. Pero bueno, ya que se discute de citas y plagios, divirtámonos un poco.

El asunto es complejo. Del Cándido de Voltaire se conocen más de 168 versiones. Shakespeare emprestó múltiples temas e hizo maravillas. La Patriótica Costarricense es cubana y algo similar ocurre con el Corrido a don Pepe. Los discursos de don Óscar delatan gran variedad de autores. El último publicado en La Nación muestra que quien lo hizo desconoce el abecé de la Ciencia Política: ignoró el tema del poder, de las estructuras sociales heredadas, de la pervivencia de sistemas atrasados de propiedad, de la modernización sin desarrollo y de las inequidades del comercio internacional. En casi todos sus demás discursos, hay una curiosa preocupación: hacerlos calzar con las citas y no estas con aquellos. Hay uno notable en el que, sin venir al caso, termina diciendo: “Los ejes de mi carreta, nunca los voy a engrasar.” Don Rodrigo Arias, sobre su eventual candidatura en el 2014, declaró a la revista Poder: “como acostumbraba repetir Miguel de Unamuno, “yo soy yo y mi circunstancia.” ¡Pobre don José Ortega y Gasset! Tales malabares retóricos y pseudoeruditos, que al parecer son hoy tan importantes, me recuerdan el sermón de aquel buen cura gallego cuando dijo: “Como decía nuestro Señor Jesuscristo… y en eso llevaba razón…”.

Basta ya de liviandades. Discútanse los problemas y las decisiones reales que deben afrontarse. Respétese al ciudadano. En ese tonto camino de citas y plagios, para estar a la moda deberé terminar con una cita cartesiana , tan pertinente como la presidencial de “Los ejes de mi carreta”: “Al cuervo por sus zapatos”.

Publicado en La Nación de Costa Rica el domingo 22 de noviembre de 2009.