Monthly Archives: December 2009

27 de diciembre de 2009

Cuando se afirma que Costa Rica cambió y su bucólico recuerdo se fue para no volver, se dice una verdad a medias, de esas que suelen ser mentiras completas. Es cierto que la sociedad y la estructura productiva cambiaron, e Intel y el turismo sustituyeron el café en las cifras de exportación; también que la globalización acabó con el relativo aislamiento que nos había vacunado contra muchos males. Pero eso no significa que no se pueda construir una moderna y humana república del siglo XXI, integrada por comunidades con sentido solidario, donde, al lado de las ventajas de la inserción en el mundo, perviva una convivencia civilizada, contrapuesta a la detestable de hoy.

Con una planificación urbana inteligente; la aplicación estricta de la ley; y con mecanismos culturales, educativos y sociales eficaces, es posible reconstruir y desarrollar formas de comunidad integrales, donde el vecino no sea un desconocido más de quien desconfiar, donde el mayor mérito de la vivienda no sea su relativo aislamiento de las demás y donde los lugares de juego para los niños –llamados plays – sean lugares de encuentro y no respiraderos de autoprisiones urbanas. Por eso la reducción de la pobreza (un millón, y, solo este año, cien mil más), y de la pobreza extrema (más de doscientos mil que viven con menos de un dólar al día), no es un tema sentimental de pobrecitos y de ética y responsabilidad social. Aunque bastaría consideraciones de este tipo, para hacer imperdonables la disfuncionalidad y parálisis del Ministerio de Trabajo –con la vista gorda del Gabinete–, porque si solo hiciera cumplir el pago del salario mínimo, la pobreza disminuiría un 6%.

Combatir la pobreza es, además, una necesidad de Estado, porque mientras subsista, la Costa Rica que alcanzó los niveles más altos de alfabetización a fines del siglo XIX en América y el per cápita más alto del mundo –sí, como se lee: el más alto del mundo–, no podrá construir un sistema republicano de vida, donde democracia y derechos humanos se combinen con la seguridad ciudadana que nos falta y con un modo de vida sencillo, fraternal y humano, que se perdió.

Hoy, Gobierno incluido, la capacidad de conducción escasea, mientras que abundan las ansias del poder por el poder y los compromisos con intereses particulares inconfesables. Es perceptible una sensación generalizada de que la clase política dirigente actual está cada vez más lejos de alcanzar el nivel que demandan las circunstancias políticas y socioeconómicas de hoy.

Ojalá la Navidad y el Año Nuevo sirvan para mucho más que el envío del estereotipado saludo de ocasión y lleven a la ciudadanía a cuestionar a quienes piden sus votos para figurar, gozar del prestigio del cargo y el disfrutar de las canonjías del poder.

Publicado en La Nación de Costa Rica el 27 de diciembre de 2009.

20 de diciembre de 2009

Con el criterio de Somoza padre de que “el escándalo pasa y el poder queda en casa”, este gobierno es de los que más ha erosionado el sistema institucional. Hoy le tocó a la Defensoría de los Habitantes; ayer, al TSE, la Sala IV, la Contraloría, las entidades encargadas del agua, las de conservación y protección de los recursos naturales, las de vivienda, la de prevención y atención de desastres y –si no hubiera sido por recursos de amparo de La Nación – hasta al derecho a la información.

Esta ruta llena de argucias, ha ido institucionalizando “el fraude de ley”. “Rascad la epidermis del abuso y veréis que esa legalidad solo encubre la carcoma política”. Primero fue El Jobo y luego Cabuyal; después un primo que renuncia como ministro, pero se le nombra embajador; antes, un funcionario probo que se fue, mientras permanecía la titular de Vivienda, responsable pero incondicional; en Emergencias se alejó a un fulano cuestionado, pero de rendición de cuentas cero; en Seguridad Pública se usaron avionetas para fines privados, pero nadie asume el abuso con los bienes públicos. Ante el desaguisado del nombramiento de Defensor, se dice que doña Laura Chinchilla hace cuatro años quiso cambiar la ley; y que hoy difirió del Ejecutivo, de la fracción y de la aspirante. Concediendo que antes no hubo cálculos electorales, sería dudoso afirmarlo hoy. En todo caso, lo que se demuestra es que doña Laura, políticamente, ni mandó antes, ni manda ahora, porque quien hace su voluntad son los dos hermanos que la ungieron candidata.

Durante la sesión, una diputada mostró toda su simplicidad, afirmando que la fracción oficial tiene que decir amén a las misas que le cantan desde Zapote. Será por eso que se aguantan y defienden todo, desde la iniquidad ministerial con los fondos para pobres, hasta la declaratoria de interés público de la minería a cielo abierto en Las Crucitas, pasando por las violaciones y manipulaciones en Sardinal y El Coco; al tiempo que afuera proclaman el doble discurso de paz con la naturaleza. ¿Y la división de poderes, los frenos y contrapesos? No saben ni con qué comerlo.

El truco contra Miguel Gutiérrez Saxe (desde ponerle cero a su entrevista, hasta devaluar sus atestados por ser profesor y no alumno en derechos humanos), es un monumento a la estulticia y la desvergüenza. Conduce a que el nombramiento resultante sea con solo un escuálido barniz de legalidad y una bajísima legitimidad y credibilidad. La legalidad nace del respeto a la formalidad de la ley. La legitimidad, en cambio, proviene de la limpieza ética de los trámites, de la credibilidad social requerida y de una generalizada aceptación ciudadana. Las triquiñuelas, triquiñuelas son; se pagan siempre; y, por lo general, muy caro.

Publicado en La Nación del 20 de diciembre de 2009.