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25 de abril de 2010

La autonomía universitaria tiene dos fuentes: la política y la jurídica. Por eso mereció una norma constitucional específica, a diferencia de las otras autonomías. No es que estas sean más débiles, sino que la universitaria es diferente por origen, naturaleza, historia y función política e institucional.

La revolución por la autonomía arrancó en 1918 en Córdoba, Argentina, y se regó como grito de libertad y democracia, muro de contención y último reducto de resistencia contra el golpismo. Este culmina, no con la toma de cuarteles y casas de gobierno, sino cuando asalta y viola la autonomía universitaria. De Cuba a Buenos Aires, de México a Montevideo, autonomía no solo ha significado libertad de cátedra, sino ámbito de libertad, reducto de resistencia y centro político y moral de defensa contra el abuso de poder.

En Costa Rica, Rodrigo Facio, demócratas, apristas y socialistas, vieron la importancia política y democrática de la autonomía y, sin esperar demandas desde abajo, la concedieron desde arriba. Comprendieron que sin ella no habría verdadera universidad y faltaría un pilar central de la democracia. Por eso la especial redacción del artículo constitucional y la prudencia y mesura que exige abordar esta cuestión esencial –justo lo que ha brillado ahora por su ausencia–.

El OIJ, con sus méritos, está siendo rebasado por una mentalidad televisiva y mataperros tipo SWAT, derivando, poco a poco, hacia un centro con pretensiones de poder dentro del Poder. El Director, a quien mucho respeto, visitó al presidente de la Corte para comunicarle –no consultarle– que seguirá metiéndose en la U. cuando lo juzgue conveniente. Envalentonado, no más salir de ahí se reunió con los suyos para que le brindaran apoyo, en asamblea televisada entre vivas y aplausos, justo cuando dice, como ministro prepotente, que él se va cuando lo despidan o cuando le dé la gana. Una alianza de jefes policiales deliberó e hizo declaraciones públicas, que la Constitución prohibe a los cuerpos policiales. El OIJ repudió en público un fallo del Consejo de la Magistratura, porque no le aceptó su criterio para despedir a un compañero de quien sospechaba. O sea, se rebeló y criticó públicamente a sus superiores por no aceptarse su verdad.

Vamos mal ¿Dejar en estas manos la decisión de cuándo se entra y cuándo no a los predios universitarios? ¿Barones dentro del poder judicial con sus propios reductos de poder? ¿Subordinarles la autonomía universitaria? ¿No sería más fácil respetarla y coordinar, que denigrarla y dejarla a la arbitrariedad de quienes, para violarla, pueden alegar terrorismo, subversión, lucha antidrogas o irrespeto al orden público? Ojalá la Sala IV y los magistrados dejen de engordar ese tigre que, pretextando eficacia, quiere más y más poder.

Publicado en La Nación de Costa Rica el 25 de abril de 2010.

18 de abril de 2010

La Presidenta electa debe reconsiderar su pretensión de reincorporarnos a la Comisión Regional de Seguridad y meter a Costa Rica en una sola mancuerna con las policías y los militares del istmo. Para intercambiar información y colaborar contra el crimen, no se necesita fundirnos en ese peligroso amasijo represivo. Con un OIJ desbocado y hasta en rebeldía pública contra decisiones del Consejo de la Magistratura, manifiestos de jefes policiales, violación de la autonomía universitaria, pretensiones de acceso a la información privada, y ahora esta mala centroamericanización, ¿no se estará escorando hacia un peligroso Estado policial, so pretexto de combatir el delito?

La Presidenta electa debe reconsiderar su pretensión de reincorporarnos a la Comisión Regional de Seguridad y meter a Costa Rica en una sola mancuerna con las policías y los militares del istmo. Para intercambiar información y colaborar contra el crimen, no se necesita fundirnos en ese peligroso amasijo represivo. Con un OIJ desbocado y hasta en rebeldía pública contra decisiones del Consejo de la Magistratura, manifiestos de jefes policiales, violación de la autonomía universitaria, pretensiones de acceso a la información privada, y ahora esta mala centroamericanización, ¿no se estará escorando hacia un peligroso Estado policial, so pretexto de combatir el delito?

¿En dónde nos mete y con quién nos revuelve doña Laura? Según la Comisión de la ONU contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), allí “jueces, fiscales, políticos, diputados, empresarios y policías, forman parte de poderosas mafias”; esos criminales “son muy poderosos, tienen una enorme capacidad de torcer el brazo del Estado de derecho” y son “elementos poderosísimos dentro de la Fiscalía, dentro de la Policía, dentro del Organismo Judicial”; por eso no hay lugar para engañarse: “hay magistrados del Poder Judicial que están en las nóminas de las mafias, hay empresarios, hay políticos, hay diputados que trabajan para estos grupos”, y “son personas que saben totalmente lo que están haciendo y, aunque todos no libran las mismas batallas, cada uno tiene sus sectores de interés y sus grupos por proteger”.

Nada muy distinto de otros países del istmo. Así, en Honduras, era fácil conseguir droga: bastaba comprarla en las oficinas del PARLACEN en el centro de Tegucigalpa. Por eso la DEA, con razón, desconfía de todos y da con cuentagotas su información y apoyo.

El cuento de que hay que meterse en el mismo lecho porque la ayuda es a la región, es inadmisible e indigno, porque Costa Rica siempre ha sido capaz de pagar el costo de su antimilitarismo y de su institucionalidad democrática. Confundirnos con quienes practican la “limpieza social” (contra niños y jóvenes) en San Pedro Sula y aún hoy desaparecen y asesinan a partidarios de Zelaya, es renunciar a la dignidad nacional.

El chantaje que hoy doblega a doña Laura es historia vieja. Siempre se ha usado para tratar de forzar el abandono de alguna “estorbosa” tradición democrática costarricense. Hasta hoy, el interés nacional prevaleció. A don José Joaquín Trejos, en tiempos duros, le quitaron la ayuda porque se negó a participar en la conferencia de militares en Buenos Aires; pero nuestro Presidente, dignamente, mantuvo su decisión y no fue. A los pocos meses y en silencio, la ayuda se restituyó.

En cambio este anuncio de doña Laura significa una cesión de dignidad nacional por unos dólares más.

Publicado en La Nación de Costa Rica el 18 de abril de 2010.