Las acciones nicas en el San Juan son más que el lanzamiento de sedimentos y la tala de árboles del lado tico. Es un proyecto lleno de intenciones aviesas, que ya es hora de que le encienda la alerta a la Cancillería y la ponga a asesorarse como es debido. El precio que podríamos tener que pagar es muy alto; y más lo será cuando veamos los resultados de la improvisación en los nombramientos, so pretexto de inopia. Si no que lo digan los mismos funcionarios de RR.EE.
Se trata de arrancarle un bocado al territorio nacional, desviando el río y apoderándose de la tierra allí comprendida. La tala, de un ancho similar al río, más la colocación de desechos en suelo tico, no pueden disociarse de la respuesta del vicecanciller nica que, ridícula en apariencia, es bien calculada, al decir que tropas costarricenses son las que violan su territorio. Sabe bien que eso es mentira y deforma la realidad para sus ocultos fines.
Estos combinan la parte de piñata que se había perdido Pastora –finca Aragón–; y el sueño inquebrantable de los dirigentes nicas de tener un canal transoceánico. La margen derecha en manos ticas es una espina y ahora, con posible puerto en el Pacífico, la ilusión revive y el estorbo también. Por eso es absurdo oír en la Cancillería que se consideraba ir al SICA, que por estatuto tendría que enviarnos a la Corte Centroamericana en Managua. Con ayudas así, ¿para qué dificultades?
Lo cierto es que Costa Rica tiene que invertir políticamente en esa región, e incorporarla al país, con sus instituciones, autoridades y medios de comunicación. Además, unidades de la Guardia Civil deben permanecer allí y no solo hacer visita de doctor, por dos o tres días. Deben ir bien preparados y claros de que pueden ser objeto de trampas militares, que compliquen más la situación del país. Es penoso que los periodistas tuvieran mucho más capacidad de reacción que el propio Ministerio de Seguridad Pública.
Es hora de acabar con nuestro dulce cuento de que la paz se consigue con mentirillas diplomáticas. La llamada “vía diplomática”, puede ser un terreno minado. La fraternidad regional solo se logra sobre la base del respeto a los tratados y al derecho internacional público. Todo lo demás, apropiado en cocteles y cenas, son pamplinas.
Algunos esperan que doña Laura acuda a la próxima reunión bilateral fronteriza para que allí, junto a Ortega, aborde el tema. Nuevo testimonio de la ignorancia de nuestra novel diplomacia. Porque, si ella acepta discutirlo en el seno de la comisión, como un problema fronterizo, estaría convalidando la inadmisible pretensión nica de que esas tierras están en discusión.
Publicado en La Nación de Costa Rica el 31 de octubre de 2010.



