Monthly Archives: November 2010

28 de noviembre

En el país son claros los esfuerzos por debilitar las instituciones encargadas por la Constitución de los controles y procedimientos establecidos, para el funcionamiento de un Estado de derecho y evitar una peligrosa concentración de poder.

El pretexto usado es siempre el mismo: la urgencia de aprobar el proyecto o las nuevas normas. Lo que se ha querido es una democracia venida a menos y un Ejecutivo venido a más, con las manos sueltas y librado a su voluntad.

Esto ha ocurrido ya en otros países del área con resultados nefastos. Sin embargo, los miopes intereses inmediatos les han impedido aquí, ver que en todos los casos se repite la misma historia. Son varias las naciones que se deslizaron por esa pendiente y cambiaron la democracia representativa por una democracia delegativa; o, como se le llamó aquí, por una dictadura en democracia.

El debilitamiento de las instituciones y la cultura democrática en nombre de la urgencia y la eficacia, desembocó en los Gobiernos neopopulistas que ahora han vuelto la tortilla al revés. Utilizando el mismo menosprecio y disgusto con los controles administrativos y políticos, usaron su rompimiento como palancas para consolidar formalmente su poder y sus propios controles y, ya nombrados, gobernar antidemocráticamente. Por eso es tragicómico ver a quienes ayer no más clamaban contra las trabas políticas y administrativas de la democracia, creyendo que ellos iban a gobernar, elevar sus quejas al cielo porque hoy son sus adversarios quienes las aprovechan para darles su misma medicina.

En la actualidad, la Sala IV, la Contraloría y hasta la Procuraduría, son objeto de toda clase de ataques, orientados no a mejorar sus competencias y desempeño, sino a debilitarlas institucionalmente, obviando que la mayoría de los atrasos y obstáculos que se producen, no son más que el resultado de la torpeza política del Ejecutivo o del erróneo proceder de la Asamblea.

Un buen ejemplo es el proyecto para que los bienes decomisados al narco pasen al Estado sin esperar el resultado del juicio. Esto eliminaría la presunción de inocencia y es una condena por adelantado, por eso a la Sala IV no le quedará más que declararlo inconstitucional.

Igualmente, muchas empresas creen haber tocado el cielo con las manos, cuando logran sentir de cerca las delicias de un Poder Ejecutivo complaciente y dispuesto a saltarse a la torera los requisitos y las exigencias establecidas, so pretexto de acelerar su pronta instalación.

Por eso les ha ocurrido con frecuencia que esas carreras terminan en tropezones. La jarana les sale a la cara, pero no por culpa del Poder Judicial o la Sala IV, sino por su propia responsabilidad. De ahí que, como en la canción, se vengan sembrando infinitas cruces en el Monte del Olvido.

Publicado en La Nación de Costa Rica el 28 de noviembre de 2010.

21 de noviembre de 2010

Desde que fui diputado he insistido, entre otros temas, en la necesidad de abordar tres elementos esenciales para el futuro de Costa Rica: educación, seguridad y relaciones exteriores. El primero, para combinar la modernización de contenidos y las técnicas de la enseñanza con una capacitación para el trabajo productivo, sobre la base de un sentido nacional y patriótico que permitiera enfrentar la gran revolución científica y tecnológica mundial que comenzaba.

Seguridad, porque era obvio que no se podía seguir con los policías de viejo tipo, ni menos caer en la militarización. Por eso se necesitaba una reforma democrática de la seguridad ciudadana y la capacitación especial para tener una moderna guardia fronteriza, capaz de defender al país mientras los organismos internacionales intervenían para garantizar la paz y la seguridad. Todo eso  suponía hacer una reforma política profunda del estado.

Finalmente, las relaciones exteriores, pero vistas, según dije desde entonces, como la primera línea de defensa de la nación, dada la carencia de ejército. Para eso se necesitaba voluntad política, mecanismos para la creación de fondos especiales en tiempos de paz, para tener especialistas en derecho internacional público y privado, un centro de información y documentación moderno y sistematizado, cuarto de mapas, oficina de tratados, convenciones y acuerdos, y embajadas decentes en el exterior. Amén de crear una verdadera carrera diplomática.

Nada de eso fue posible. Así como se avanza, se retrocede. Ha prevalecido el vicio del botín político, que carcome la iniciativa, la buena gestión y los esfuerzos hasta de los mejores ministros. Es una deformación que ha boicoteado buenas iniciativas y anulado las más correctas decisiones ministeriales –a veces lenta, pero a veces muy rápidamente– de excelentes funcionarios, que honrarían a cualquier país con sus servicios.

Por eso hoy, cuando en educación resulta como producto gente que no distingue un yigüirro de una cerveza, una bandera de una historia, ignora lo que es solidaridad y comunidad y se muestra hundida en un egocentrismo tan inútil como paralizante y tan retórico como irreal; cuando en seguridad se sigue sin ningún plan integral que contemple la seguridad ciudadana y, al menos, una mínima pero eficiente seguridad nacional; cuando es obvio que quien debería ser ministro es el embajador y el que es ministro ocupar otro despacho, no son las vestiduras lo que hay que rasgar, sino la red de burocracia anquilosada, el amiguismo personal y electorero, y el asalto cuatrianual de las camarillas electorales al Estado. Al menos alguna de estas enseñanzas debiera ser el fruto de la agresión nica en isla Calero.

Publicado en La Nación de Costa Rica el 21 de noviembre de 2010.