Monthly Archives: June 2011

26 de junio de 2011

La Conferencia en Guatemala para combatir al narco y al crimen organizado en Centroamérica, resultó en muchos discursos y un trasfondo donde apenas se adivina la verdad.

Nadie niega que hay un grave problema de violencia, pero esta se ha hecho inmanejable por razones autóctonas en el norte del Istmo. Esa violencia no nació, no se ha alimentado y no vive, del narcotráfico únicamente. En todos esos países, la fuente ha sido la violación sistemática de los derechos humanos y el reinado de regímenes tiránicos asentados en la violencia, apoyados por potencias extranjeras. Muchas de las muertes a contabilizar han sido de niños pobres, como los de San Pedro Sula, eliminados por bandas policiales, pagadas por poderosos comerciantes.

Hoy el narcotráfico agrava el mal y lo hace sobre la existencia de autoridades políticas superiores corruptas y criminales; bandas organizadas que operan en la caricatura de instituciones que abundan en el área; y, sobre todo, no luchando contra el Ejército o la Policía, sino entre sí por el dominio del mercado. Pero ese juego de poner a pelear a los narcos entre ellos, para que después aparecieran los “entorchados” como victoriosos, liquidando al último que quedara, no dio resultado.

En la reunión de Guatemala se mostró el desinterés real, no verbal, por lo que pasa aquí en ese campo, lo cual exhibe la propuesta de doña Laura como ajena a las preocupaciones verdaderas de la comunidad internacional, así como su desconocimiento de lo que ocurre efectivamente en esta área en todo el resto del Istmo, donde ella insiste en meter de cabeza a Costa Rica.

El presidente colombiano Santos congeló la sala diciendo que el narco se había colado en el salón de conferencias. “Aquí, en este salón, en esta reunión, hay personas pagadas por el narcotráfico y a los narcos le pasan la información en tiempo real”, puntualizó; tal y como se viene diciendo en esta columna desde hace mucho tiempo, por eso con Centroamérica debemos andar juntos, pero no revueltos.

Hillary Clinton ofreció un exiguo aumento de ayuda de $8 millones por país. ¿Por qué, si les interesa tanto combatir al narco, dan tan poco, y gastan tanto para mantener en nuestras aguas y puertos portaaviones y destructores, buenos para la guerra moderna, pero no para combatir el tráfico de drogas?

Se constata así que no hay interés de la comunidad internacional en dedicar recursos a combatir al narco en la región, excepto mediante préstamos del BID y el Banco Mundial, que deberemos cubrir todos.

Se subrayó que el problema es nuestro; y que, además, a ojos de ambas entidades financieras y del Departamento de Estado, nuestros ricos y empresarios deben financiar los costos de la estrategia pagando más impuestos. “Tome, chichí”.

Publicado en La Nación de Costa Rica el 26 de junio de 2011.

19 de junio de 2011

El crimen cometido en La Reforma no debe verse como un fenómeno carcelario aislado. Es parte de las denuncias sobre el maltrato, abuso y torturas que sufren ciertos reos, cuando por sus actos, animadversiones de sus custodios o medio de atemorizar a los demás, los guardas consideran del caso adoptar venganzas o medidas diz que disciplinarias “ejemplarizantes”.

Ahora ha sido peor. Las torturas –ese y no otro es el nombre que corresponde– a que fueron sometidos Joehl Araya y algunos de sus compañeros, fueron enumeradas ante la Sala IV con toda claridad, anterioridad y en tono de súplica, sin que semejante denuncia moviera ni un solo músculo de la burocracia carcelaria y menos del Ministerio de Justicia. Todo lo que se dijo allí resultó cierto. Desde las hormigas y cochinadas en la comida, hasta las palizas nocturnas.

Creyeron que podían burlar los dictámenes de la Medicatura Forense, olvidando el profesionalismo característico que aún reina allí. Pensaron que mentir era fácil y se mostraron todos –de arriba a abajo en la cárcel y en el Ministerio– con carita de sorprendidos porque, “salvo que fuera alguna forma de suicidio, el cuerpo no tenía marcas y no había con qué hacerlo”, excepto unas medicinas que aparecieron de pronto, para curar diabetes y presión alta, que por cierto el reo no padecía. Ahora que hay fotos y los parientes finalmente han sido escuchados, se comprueba que la cara estaba hinchada y la espalda moreteada por las palizas.

Lo más grave es que en esa sección nadie puede no haberse dado cuenta. Actos como esos, y aun mucho menos graves, corren como el viento dentro de cualquier penal, incluso los más cerrados. Esto no se disuelve en actos personales de venganza, sino que tienen que haber sucedido con la complicidad de mucho más gente que los tristemente célebres “diez”. Hay responsabilidades institucionales, legales y políticas. Se ha acabado con la vida de un ser humano puesto bajo el cuido y responsabilidad del Estado y los tribunales de justicia. Y se ha hecho luego de días de tortura incalificable que hace añicos el prestigio de Costa Rica como defensora de los derechos humanos.

Hace unas semanas leí el caso de un preso al que habían llevado al hospital cinco veces. Cada vez lo devolvieron, salvo la quinta. Porque en esa, lo llevaron a la morgue. Nadie dijo nada, nadie investigó nada. Cinco veces. Era un preso y como que para ellos leyes y tratados internacionales no cuentan.

En este caso, desde el director del penal para abajo, deberían irse para su casa. Sus fallas de todo tipo así lo recomiendan. ¿Qué hará doña Laura, tan firme y tan honesta? ¿Pondrá nuevamente bajo sus alas a los pollitos, porque estos le lloran diciendo pío, pío, pío?

Publicado en La Nación de Costa Rica el 19 de junio de 2011.