26 de agosto de 2011

Cuando don Ricardo Jiménez se había retirado definitivamente de la política, dio unas declaraciones llenas de experiencia y sabiduría. No fue un tratado de ciencia política, sino de conocimiento psicológico de nuestro pueblo. Dijo entonces, en el año 1941, que el costarricense se enzarzaba en luchas importantes y secundarias, y frecuentemente parecía perder el rumbo, pero que al final, como las mulas viejas, sabía encontrar el camino a casa. Con el coraje que lo caracterizó siempre, afirmó que para preservar la libre empresa, fortalecerla y evitar su absorción por los “grandes trusts” –como les llamaban entonces a los monopolios extranjeros–, era necesario que aquí florecieran profesionales, comerciantes e industriales, y al mismo tiempo se preservara la agricultura y la ganadería. Que lo que el país tenia que construir era una mezcla, audaz e inteligente, entre liberalismo y socialismo, para tener la fuerza suficiente que le permitiera un diálogo más o menos equitativo con el gran capital extranjero. Hoy, Costa Rica se encuentra en una situación similar, pero infinitamente más grave.

Un sector quiere abandonar los valores y el estilo de convivencia que nos ha caracterizado, para adoptar valores y modelos que enterrarían lo que trazó los perfiles básicos de nuestra nacionalidad.

De otro lado, hay un sector importante que, añorando la manera histórica de ser costarricense, quiere volver a un mundo imposible de recuperar. Así, mientras algunos acumulan riqueza, asumen estilos de vida dispendiosos a costa de una nacionalidad que se fue para no volver y ven a Costa Rica como un punto de tránsito, una base para hacer negocios o un sitio –dadas sus bellezas naturales– para explotar turísticamente, otros quisieran detener la máquina del tiempo y revivir la Costa Rica bucólica a la que, aunque mucho la añoramos, tampoco podemos retornar.

El camino que nos queda es una Costa Rica inclusiva, fortalecida en su mejor herencia, que defienda el agua, los mares y los demás recursos naturales. Combativa por sus derechos ciudadanos y dispuesta a no dejarse arrebatar el país por grupos sectoriales insensibles, que, según palabras de uno de los más altos dirigentes del Partido Liberación Nacional, han concentrado en muy pocas manos, con semejante modelo, más de veinticinco mil millones de dólares, gracias a la voracidad de los grupos de interés en que se ha fraccionado la clase dirigente.

Por eso, no puede continuar este sainete de ministros, presidentes ejecutivos y viceministros, faltos de norte, de dirección y de liderazgo, que van y vienen como si estuviéramos jugando “sillitas” y “la gallina ciega” al mismo tiempo.

Publicado en La Nación de Costa Rica del 26 de agosto de 2011.

One thought on “26 de agosto de 2011

  1. Jose Miguel Alfaro

    Totalmente de acuerdo con vos sobre el camino que nos queda.
    Apuesto a la calidad e integridad de nuestros líderes naturales de base, Fuenteovejuna organizada.
    ¿Que te parece?

    Un gran abrazo para vos, Marjorie y los tuyos.

    jmalfaro07@gmail.com



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