La cofradía de la buena sombra y otros relatos
Rodolfo Cerdas Cruz
EUNED 2008
Rodolfo Cerdas (1939) es uno de los más brillantes ensayistas de nuestro país, con obra, en ese campo, desde que era un joven universitario. Político, profesor universitario, conversador admirable, inteligencia desplegada para comunicar sus más profundas sensaciones del recuerdo, es lo que hace en este libro de relatos, que son crónicas, que son pasajes de la vida nuestra, situada en el pasado, en lo que nos corresponde conocer sobre los años que fueron. Crónicas que señala muy acertadamente, como antes lo fueron los esbozos que escribió sobre sus recuerdos de niño, perspicaz y participante, de los sucesos de 1948.
Tal vez lo que muestran de crónicas es el valor social del entorno y del comportamiento de los diversos personajes, pero la estructura de los textos obedece a su concepción del relato, que es explícito al presentar una historia, donde el escenario está dispuesto para que ocurra el suceso, que sabemos que existe pues el narrador lo mantiene dentro de sí, aunque en lo que escrito adquiera una forma particular de ser, con detalles que son parte de la ficción, como si de un pequeño suceso pudiera armarse una historia, con concretos detalles en este caso, todo visto, o al menos pareciera ser una tendencia, con un punto de vista de un cierto humor negro, y una elegante cuota de sarcasmo, como sucede en el relato “La cofradía de La Buena Sombra”, uno de los más representativos de esa tendencia.
Podría ser que algunos piensen que este texto es algo así como un juego de Rodolfo Cerdas, o el narrar historias con condescendencia. Eso no ocurre en este libro., Pues las historias están finamente construidas, reflejan las contradicciones sociales y morales de los personajes, formas de comportamiento personal y colectivas, y como al conseguir una buena anécdota, ésta se puede transformar en algo relevante: una excelente narración, que define lecturas concretas, información suficiente, detalles propios de un interés literario, todo estructurado para dejar en el lector un sentido del pasado que es sin embargo, contemporáneo. Todos los relatos guardan un nivel muy sostenido de calidad artística, plena competencia para describir paisajes externos, comportamientos de los personajes nacidos de su propia consciencia, más una muy clara percepción del alma nacional, ¿se llamará así?, con valores universales de arquetipos que se repiten en poblados y situaciones, como en la taimada narración “Por eso quemé el colchón” o “Las dos muertes de Perro Negro”, análisis verdaderamente notable del comportamiento y la visión del ser campesino, en una narrativa actual que se centra solo en lo urbano.
Siendo un estudioso de las ciencias sociales, la mayoría de sus relatos están impregnados de historias concretas, cosas y asuntos que tienen un contexto real, vivido por muchos lectores y por el autor. Eso los convierte en algo importante para comprender los motivos de los sucesos, los móviles de la acción, el elemento sorpresivo en algunos relatos y las consecuencias, algunas veces casi desastrosas, que le dan un toque reposado de suspenso a varias de las narraciones.
Todo lo anterior lo convierte en uno de los libros de narraciones más importante, editados el año 2008. Dignos sus relatos de ser incluidos en alguna compilación del cuento costarricense actual o de ser considerado, en su conjunto, para recibir un premio nacional de cuento. Pero eso no tiene que ver para nada con Rodolfo Cerdas y su amplia trayectoria en la cultura costarricense, como investigador o ensayista. Ahora solo queda esperar, de su interés y sensibilidad, una novela sobre los actos del 48 o de los varios sucesos –anécdotas contenidos en “Cuatro Mercedes” o “La culpa la tuvo el muerto”. Un libro de narraciones más allá del tiempo pasado o presente, pero actual como que la historia se escribe, también, en la realidad de la ficción.
Alfonso ChasePublicado originalmente en La Prensa Libre de Costa Rica del 19 de marzo de 2009,
