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29 de mayo de 2011

Este Gobierno, a solo un año de existencia, vive en una burbuja que aísla a la Presidenta y la divorcia de la realidad. Ante la crítica, se molesta y se irrita. Así, los ministros se van sin la menor evaluación de sus labores y sin que nadie se las pida.

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El problema ha tendido a empeorar. En el caso de los dos narcos mexicanos que recibieron casa por cárcel, se perdió hasta la compostura. No es lo mismo la opinión de un ciudadano privado, que la de una presidenta. Ante la protesta de los vecinos –comprensible y justificada–, doña Laura olvidó su investidura y habló como una dirigente de barrio; apoyó la cólera exaltada de los que protestaban y mostró una inadmisible ignorancia del fondo de la cuestión.

Olvidó que la Constitución iguala los derechos de nacionales y extranjeros, salvo en lo político. Recibir igual trato no es un problema de jueces, sino de las normas legales y constitucionales que, si no gustan, habría que reformar. Y justo ahí ella tiene la obligación de orientarse por el camino del Estado de derecho y no decir, como dijo, que ella se tiraría a la calle también. Las autoalabanzas gubernamentales no ocultan las fallas acumuladas. La hora de la crítica directa ha llegado. La verdad es que, salvo algunos solistas buenos, este Gobierno no tiene ni partitura, ni director de orquesta. ¿Cómo es posible que el ministro de RR.EE. diga públicamente que si ve a Pastora en la calle le gritará “traidor”; y si es a Ortega “que ya es tiempo de que se formalice”, como si no fuera canciller, sino un miembro de la Ultra?

El exministro Tijerino, promotor junto con la Presidenta de nuestra creciente centroamericanización en el mal sentido, nos puso en manos del peor tipo de compañías: políticos y militares corruptos. El mejor ejemplo es Guatemala. Su presidente, un experto en tinieblas y un maestro en la desfachatez de un falso divorcio, nos reveló que en su patria los dos Gobiernos anteriores ”planificaron la entrega del país” a los narcotraficantes.

Y agregó: “En estas series de gráficos que nos ha pasado la DEA se demuestra que las avionetas con la droga parten de un punto de la frontera entre Colombia y Venezuela y llegan hasta aquí. Unas veces aterrizan en nuestro país; ha habido años en que han llegado 70, y otras en Honduras o en Haití…”. Ante esta ausencia de instituciones y autoridades en quién confiar que cunde por toda el área, su solución y la de los otros presidentes del Istmo, es crear una “Condeca bis” –promovida por la DEA– en la cual Costa Rica estaría metida de cabeza, gracias a este Gobierno. Dijo el presidente Colom: “No se qué nombre ponerle, pero necesitamos una especie de OTAN contra el crimen organizado”. He ahí el camino más equivocado para la seguridad costarricense.

Publicado en La Nación de Costa Rica el 29 de mayo de 2011.

15 de mayo de 2011

El 1.º de mayo y los días posteriores han mostrado el fariseismo de la fracción liberacionista y su incapacidad para el manejo político. Convertido el oficialismo en una especie de “Los Melaza”, que se odian, pero siguen juntos fingiendo ser un matrimonio modelo, la ciudadanía ha terminado riéndose de las falacias con que han tratado de encubrir su ineptitud.

Sin embargo, detrás de todo ese sainete legislativo, hay un enemigo silencioso que avanza día a día y siembra las bases para la sustitución del régimen democrático, tal y como lo conocemos, por uno más autoritario y represivo, invocando intereses superiores. Su implantación se da en todas partes, pero, como se hace en silencio, la opinión pública y la propia prensa no ven lo que ocurre.

Nunca ha estado más debilitada la división de poderes que hoy. La intervención del Poder Ejecutivo en los asuntos internos del Legislativo ha hecho de la fracción oficial un chocho sello de hule para las pretensiones presidenciales.

Cuando la diputada Viviana Martín le dice a la Presidenta, en una carta que dio a la publicidad (La Nación, 12 de mayo anterior), lo siguiente: “Le agradezco su confianza irrestricta por haberme postulado, en estas dos ocasiones…”, es una confesión que releva de toda prueba; como si no bastara la falta de decoro del diputado Villanueva, cuando anunció ser él el nuevo jefe de fracción, justo a la sombra del ministro de la Presidencia, que se sentaba a su derecha.

Por algo la fracción vive en crisis y por algo doña Laura, encaprichada, se ausentó de la recepción en su honor, sin saludar ni despedirse de nadie. Y así podríamos seguir.

En segundo término, está la seguridad pública. Ahora resulta que hay cuerpos especializados represivos, directamente ligados a entidades que no tienen nada que ver con el Ministerio de Seguridad. Hay una fuerza armada bajo las órdenes de la Presidencia y de la DIS. Hay otra bajo las órdenes del Ministerio de Justicia. Desde luego, el Ministerio de Seguridad tiene otras y el OIJ tiene la suya, como sí corresponde. En el caso de la DIS, eso es harto peligroso: sin moro y sin señor, sin controles ni rendición de cuentas y sin que sepamos ni cuántos son, ni qué armas tienen. Es un explosivo coctel de militarización y desorden institucional.

Además, está la cesión del país al mejor postor y la promoción, no de la explotación racional, conjunta y planificada de las riquezas nacionales, sino su entrega a transnacionales voraces, que del negocio se dejan la parte del león… y algo más.

No sería de extrañar que un día tengamos que decir, como aquel campesino al que se le hundió la casa por los túneles que iban por debajo: “buen trabajo has hecho, topo bandido”.

Publicado en La Nación de Costa Rica el 15 de mayo de 2011.